lunes, 5 de julio de 2010

Momentos

Él tenía la cabeza rosada, sí rosada; ella añoraba los inviernos de las calles secas, de gente. Cada vez que caminaban los inviernos por las calles secas de gente, ella rodeaba sus pensamientos en las nubes de esas calles tan secas de sueños y de gente.

Ella vivía esperando el día en que dejara de abandonarla tan sutilmente,tan lentamente, como a cuenta gotas. Él disfrutaba la insana perennidad de la agonía en la que envolvía sus féminas ansias. Ella terminó muriendo de amor en el vagón del metro; él buscaba algo que no podía definir, o peor, que sabía que había perdido pero no volvería, como estos segundos que ya no están, para siempre.

martes, 22 de junio de 2010

Girasoles en tu almohada...

La tarde entrada en sueño
invita la calidez del café
y el recuerdo de los años
hoy no se nota la ausencia de fe.

Recuerdas los girasoles
pintados en tu almohada?
hechos a mano
como los sueños
que nacen perdidos...

Los proletarios del mundo caminan
prefiero imaginarte sentada,
a la orilla de las alondras que ya no cantan
solemne, como las personas que nunca mienten.

Vamos a conversar esta noche entrada en sueño
para que me quieras con tus ojos infinitos.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Abejas rojas


Coyuntura de duelo,
dos soledades que se unen pero no suman,
inquieto internodio entre tus senos
hasta donde dejas que vuelen mis ansias...

Me has secuestrado
los sábados para siempre... y
no tengo ganas de libertad.

Abejas rojas
anidan los recuerdos apócrifos.

Coyuntura de sueño
y tu debilidad por mis tobillos
y las ansias que toman vuelo
los sábados cada vez
que me alejas de casa

Dóciles, los álamos bailan
al ritmo del ventarrón
la tarde avanza,
este es un lugar
donde los sueños nacen destrozados;
pero existes.

Hoy me apetece morir
en estas líneas.

domingo, 11 de abril de 2010

Carta a mi hermano Roberto


A pesar de los desencuentros, siempre podré volver a casa y ver tus nueve octubres durmiendo plácidamente, es condición sine qua non, de la felicidad tener un hermano de nueve años que ya te gana las partidas de ajedrez.
Obligado a madurar, a fuerza de compartir sus años mozos con sus dos mendrugormanos, que tendrían la paciencia de jugar con él sino tuvieran consumidas de antemano, veintiséis de las horas del día siguiente.
No tuvo él la culpa de tenerme como hermano, pero bien lo paga. No quiere ser abogado, la causa es, estoy seguro, que me conoce más que nadie. Sabe, antes que mi madre, que soy ateo, y me ha visto llorar, más de una vez, por esa morena, menudita, pero solemne.
Le debo unas témperas, las usé en un expres/arte, me lo recuerda cansadamente cuando nos vemos, sabe que no podré devolverlas, aún así está resuelto a no olvidar la obligación que tengo con él.
No sabe que estoy escribiéndole; pero tarde o temprano tendrá cuenta de hotmail y el ego me obligará a ponerle en conocimiento que tengo un blog.
Quiero conocer a mis hijos; saber si ellos podrán cambiarme, o, mejor, cambiar yo por ellos. Pero la juventud es hilarante y temporal, a algunos viejos debe dolerles no haber sido jóvenes intensos, haber preferido lo material por sus pasiones, o peor, lo material como su pasión.
Ojalá cuando leas esto, ya me hayas perdonado.

lunes, 29 de marzo de 2010

Primera carta desde el olvido

Acércate a tu oído,
el murmullo de te amo;
Haz es el esfuerzo,
escúchame.

Me deslizo en tu cuello;
tengo la forma de tu recuerdo.
Te respiro.
Camino.
Te abrazo.
Tanto amor.
Me desbordo.

domingo, 28 de marzo de 2010

Respuesta inesperada

Hasta las 12 p.m.
fermenta una esperanza imposible;
que anida
en tus tres as
desde hace un sueño;
preciso:
fermenta los domingos
hasta las 12 p.m.
más o menos en tus tres vocales
un flagelo, una utopía y una aventura.

Te duelen los ojos;
lo sé, sino lo invento
porque los ojos duelen
de sueño, o de odio pleno.

Hoy que rompes toda promesa
y tu lluvia me maldice hasta la náusea.

Solamente quiero caminar
lento como un microbio,
mudo como un microbio,
transparente como un microbio,
y escribir para deprimirme;
también como un microbio.

sábado, 20 de marzo de 2010

POEMA EN FORMA DEL VACÍO


Tengo abierta una herida
por donde respira la tristeza
en forma de poesía,
en forma, también de tu ceniza;
(en negrita).

Solamente "nosotros" podemos vivir la amargura,
de caminar sobre ideas que se desvanecen
o crear estancias donde pueda poseerte (puntos suspensivos)
o inventar un verano inmenso; con un beso más inmenso todavía.

No hay nada más vacío que los ojos de mi madre
cuando me reclama un espacio para ella
en mi vida, que ya no es mia.

Entre el internodio de mi alma y la tuya
está el vacío enorme de mi poesía,
esa pasión diáfana
que se abre espacios para ver la luz
en un destello de tinta;
como un reflejo inexacto de la vida.

Termino mi aparente muerte
lenta como el nacimiento de las amapolas,
como quien se resiste a la vida,
como la agonía de un sueño que reniega de despertar,
como una daga que no se decide a degollar.

Esto es poesía sin sentido.