viernes, 8 de octubre de 2010

Trotarecuerdos

 


"Yo que te nadaba en sílabas de los polvos repentinos"
Eloy Jáuregui
Dueles como la fiebre amarilla;
pero ya estás madurita
como los mangos que cosecha mi madre
los otoños infinitos, sangrientos.

Puedo contarte entre mis momentos fastos
donde persisten en ser, tus tres as de espadas
el degolle pausado de los girasoles.

Aún no has reparado en que,
eres mi libertad y mi condena.

Déjame como rompemuelle
tritura los huesos, tirita la sangre
mastícame.

Esta noche voy a caminarte
y me perderé entre tus pómulos erectos.
Verás que puedo inventarte de nuevo
a la orilla de una noche cerrada
como un gorrión que no tiene miedo a volar.

Vuelve a mirarme.

jueves, 19 de agosto de 2010

Retrato perfecto de la muerte de un desconocido.

Gusto de caminar por las noches en solitario; hago breves pausas en la vida para intentar ser abogado y disfruto querer con intensidad a mis tórridas amantes. Eso ahora ya no tiene sentido.

Dos semanas, más o menos pasaron desde que me secuestraron; digo más o menos porque ya perdi la cuenta.

Siempre, liberal por excelencia, había pensado que sin libertad la vida no tendría sentido, sin embargo, a pesar del frío y el hambre me aferro loco a la vida. Respirar, aún puedo respirar, vivo para respirar. En qué clase de humanidad puede existir el deseo de hacer esto a otra persona. Hubo un momento en mi vida en el que no probé bocado por tres días, voluntario y por convicción, pero en este lugar húmedo, frío, siniestro no existe sueños ni convicciones; solamente el deseo de volver a casa, hacer el amor con mi mujer y vivir.

Es imposible no tener miedo, la vida se me escapa con los segundos que pasan y la oscuridad tiñe de forma absoluta todo este lugar.


Los primeros días de calvario fueron soportables gracias al recuerdo de un hombre que vivió preso por veintisiete años y ya en libertad tuvo la firmeza de unir a su pueblo y liderarlo ejemplarmente; si no das con el personaje, ve, tú que estás fuera al buscador de google, el gigante, y teclea: M-A-N-D-E-L-A; lo demás corre por tu cuenta; pero volvamos a mi propia tragedia.

Por lo menos Mandela se sabía prisionero político; yo no sé porqué estoy entre estas cuatro paredes que son un agujero entre la maldad; ¿Esto es un secuestro?, ¿Una venganza?, ¿Un juego demencial?, ¿Un acto de justicia?, ¿Un auto exilio?, ¿Qué es todo esto? Vallejo parió Trilce en una cárcel de Trujillo, el momento más grave de su vida; hay algo que sólo he podido notar en mi cautiverio. Hay personas afuera aparentemente libres, pero tienen camisas de fuerza que no ven; por lo menos yo sé que estoy en cautiverio.

He dejado de gritar, tengo la garganta seca, no tengo saliva, mierda, cuando me rescaten haré un cuento con todo esto.

Parece que ha pasado otro día, el lugar hiede a muerte, entonces converso con Alá. Media vida ateo, he olvidado todas las oraciones, así que estoy improvisando, pero a él eso no debe importarle, si es el todobondadoso que siempre dicen. Si me dejas salir prometo ser buen chico, dejaré la política y ya no haré el amor con mi cuñada, por favor, por favor ayúdame.

Al despertar tuve el macabro presentimiento que hoy es mi último día, la vida se aleja tranquilamente, como un suspiro; no tengo aliento siquiera para abrir los ojos, parece que la gravedad ha aumentado inconsultamente, tengo miedo, perdí las ganas de evitar la muerte y siento como la vida huye, ligera; entonces la puerta hace un chirrido horrible y se abre frenéticamente, con el último indicio de vida abro los ojos, me arden por la luz, caray, una silueta femenina, alcanzo solamente a escribir que he muerto.

lunes, 5 de julio de 2010

Momentos

Él tenía la cabeza rosada, sí rosada; ella añoraba los inviernos de las calles secas, de gente. Cada vez que caminaban los inviernos por las calles secas de gente, ella rodeaba sus pensamientos en las nubes de esas calles tan secas de sueños y de gente.

Ella vivía esperando el día en que dejara de abandonarla tan sutilmente,tan lentamente, como a cuenta gotas. Él disfrutaba la insana perennidad de la agonía en la que envolvía sus féminas ansias. Ella terminó muriendo de amor en el vagón del metro; él buscaba algo que no podía definir, o peor, que sabía que había perdido pero no volvería, como estos segundos que ya no están, para siempre.

martes, 22 de junio de 2010

Girasoles en tu almohada...

La tarde entrada en sueño
invita la calidez del café
y el recuerdo de los años
hoy no se nota la ausencia de fe.

Recuerdas los girasoles
pintados en tu almohada?
hechos a mano
como los sueños
que nacen perdidos...

Los proletarios del mundo caminan
prefiero imaginarte sentada,
a la orilla de las alondras que ya no cantan
solemne, como las personas que nunca mienten.

Vamos a conversar esta noche entrada en sueño
para que me quieras con tus ojos infinitos.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Abejas rojas


Coyuntura de duelo,
dos soledades que se unen pero no suman,
inquieto internodio entre tus senos
hasta donde dejas que vuelen mis ansias...

Me has secuestrado
los sábados para siempre... y
no tengo ganas de libertad.

Abejas rojas
anidan los recuerdos apócrifos.

Coyuntura de sueño
y tu debilidad por mis tobillos
y las ansias que toman vuelo
los sábados cada vez
que me alejas de casa

Dóciles, los álamos bailan
al ritmo del ventarrón
la tarde avanza,
este es un lugar
donde los sueños nacen destrozados;
pero existes.

Hoy me apetece morir
en estas líneas.

domingo, 11 de abril de 2010

Carta a mi hermano Roberto


A pesar de los desencuentros, siempre podré volver a casa y ver tus nueve octubres durmiendo plácidamente, es condición sine qua non, de la felicidad tener un hermano de nueve años que ya te gana las partidas de ajedrez.
Obligado a madurar, a fuerza de compartir sus años mozos con sus dos mendrugormanos, que tendrían la paciencia de jugar con él sino tuvieran consumidas de antemano, veintiséis de las horas del día siguiente.
No tuvo él la culpa de tenerme como hermano, pero bien lo paga. No quiere ser abogado, la causa es, estoy seguro, que me conoce más que nadie. Sabe, antes que mi madre, que soy ateo, y me ha visto llorar, más de una vez, por esa morena, menudita, pero solemne.
Le debo unas témperas, las usé en un expres/arte, me lo recuerda cansadamente cuando nos vemos, sabe que no podré devolverlas, aún así está resuelto a no olvidar la obligación que tengo con él.
No sabe que estoy escribiéndole; pero tarde o temprano tendrá cuenta de hotmail y el ego me obligará a ponerle en conocimiento que tengo un blog.
Quiero conocer a mis hijos; saber si ellos podrán cambiarme, o, mejor, cambiar yo por ellos. Pero la juventud es hilarante y temporal, a algunos viejos debe dolerles no haber sido jóvenes intensos, haber preferido lo material por sus pasiones, o peor, lo material como su pasión.
Ojalá cuando leas esto, ya me hayas perdonado.

lunes, 29 de marzo de 2010

Primera carta desde el olvido

Acércate a tu oído,
el murmullo de te amo;
Haz es el esfuerzo,
escúchame.

Me deslizo en tu cuello;
tengo la forma de tu recuerdo.
Te respiro.
Camino.
Te abrazo.
Tanto amor.
Me desbordo.