domingo, 21 de febrero de 2010

CAMINO DE SOMBRAS


Oigo el aullido del lobo

el sonido se desliza por este oído que va junto al suelo

puedo escucharlo también por este ojo tuerto

y por este ala de noche

donde a veces llueves para fornicar.


Rimbaud, Rimbaud, Rimbaud...


Y esta esperanza negra de latidos

latidos espesos, engrasados, espesos;

no te dejan esparcir con el viento,

para cumplir tu ciclo de hoja.


Manantial de momentos para no pedir la cuenta

y contar, más bien, los segundos sin tiempo,

para no reconocer a los regordetes hijos de tu jefe

y comerlos desde dentro.


Nunca debes enterarte que, tu hermana me mantiene.

viernes, 5 de febrero de 2010

Abrazado a la primavera


No hay cielo en la estrechez de tu blancura
solamente miedo;
vamos rondando, a lo lejos alguien viene...
...viene alguien a lo lejos...
se oyen los graznidos de su ansia
hay despiertos que no se aprietan en este lado oscuro de mi cama.

Siempre voy a hablar de este Lado oscuro de mi cama
donde no me alcanzan los sueños para recrearte.

En la calle alguien canta su desventura, congoja con este día nublado
donde no hay cielo; sino miedo.
Y mi madre prepara un puñado de bisteck con mierda,
me aprietas la mano cada vez más fuerte a la hora de comer.
No hay que temer hermanito.

Los graznidos se oyen a la vuelta de la esquina,
dónde correr con tus primaveras a esta hora que caen las gaviotas
esperame un ratito,
ah, no tenemos papá.

Qué prefieres, las gaviotas o las alondras...
-Prefiero los helados, los domingos por la tarde, sabor a fresa.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

LOS INFELICES

La carne humana me gusta desde la vez en que, como todos los domingos, comía donde doña Lucha; ah caray, esto pertenece a otro cuento que aún no termino de comer, digo, de escribir.
...........................................................I
En el asentamiento humano Villa Amapola no se necesita mucho para ser feliz, hay un caño común para los quinientos invasores, pero sobretodo para el polvo y el sol de medio día. El tiempo sobra en este lugar olvidado del mundo; pues nadie estudia ni trabaja. Que cómo sobreviven, pregúnteles a ellos pues y ya déjeme continuar mi cuento que va quedando bonito.
El tiempo sobra, así que puedes dedicarte a criar perros. Carlucho, mi hermano menor menor, tenía uno, Ryan, en honor a una película que vimos que vendían en la feria de los domingos, Ryan era como una bolita de pelos negros, tanosos y otra vez negros; muy pequeño y no tenía raza, creo que era más pelo que hueso y pellejo. Cuando corría, en realidad levitaba, el viento parecía levantarlo y daba la sensación de correr en el aire.
Comía muy poco, lo cual era una virtud en este lugar de hambre. Carlucho quería ser veterinario, todavía no podíamos decirle que en la Villa no había espacio para sueños.
Un día encontramos a Ryan muerto, bien muerto y atropellado. Carlucho era la personificación de la tragedia, subió a la cima de la invasión y desde ahí empezó a gritar, no lloró, emitió ruidos guturales, no lloró, grito horribles.
No fue fácil consolarlo, pero ayudó el dar cristiana sepultura a Ryan en el huerto, pues nos creyó que renacería en las plantas, y para nuestra sorpresa, apareció de pronto un cedro, creció enorme y, a ratos, cuando hacía viento, parecía correr como Ryan en el aire.

...........................................................II

Como todos los días, días de hambre, Luchín llegó con cuatro perros bebés, nunca nos dijo de dónde salieron. Que así se llamaban mis hermanitos: Carlucho y Luchín, mi madre: Abstenencia, y yo, yo mi nombre no lo voy a decir por pena. Teníamos que regalarlos o mi madre les daría vuelta, ¿Comprenden? Así que en Villa Amapola iniciamos la cruzada para encontrarles un hogar a los perrunos, al fin Doña Lucha nos recibió dos, muy a pesar de estar seguros que tarde o temprano los cocinaría la vieja endémica.
Mi madre tuvo que aceptar a los otros para felicidad de Luchín, quien sería el dueño, pues Carlucho, tenía suerte de perros para los perros.
Wanda y Thomas les puso Luchín; ella con el tiempo creció enorme, robusta, Thomas a su vez, se quedó flaco y escuálido. A pesar de todo lo que comían, había espacio para ellos en casa. Lo único especial es que ladraban todo el día, de puro placer o para fregar.
Luchín era muy bueno jugando a las bolitas, se iba toda la mañana al arenal, ganaba las que podía a los niños de la Villa Amapola y luego las intercambiaba donde el señor de la tienda por dos o tres panes para sus perros, era su forma de hacer patria en esta tierra de nadie.
De pronto, Luchín notó que Wanda engordaba sobremanera, “mamá mamá Wanda está embarazada” gritaba extasiado, casi como que los hijos fueran a ser suyos. Cuando nacieron, mis hermanitos estaban fuera de casa; mi madre tomó una enorme bolsa que decía plaza vea y fue donde Wanda, examinaba a los bebés uno a uno y en ese orden los metió en esa bolsa, excepto por uno; nunca más volví a ver aquella bolsa, todo el rato quedé callado, silencioso, cómplice. Al volver, no sé de dónde, Luchín observó maravillado al único sobreviviente, se lo mostró a mi madre y esta le dijo que era machito, Tiny, te llamarás Tiny, dijo Luchín. Con el tiempo Wanda, también inconsultamente, despareció.

...........................................................III

Tiny era coqueto, como todos los perros pequeños, juguetón, hay que decirlo otra vez, coqueto, la niña de los ojos de Luchín y Carlucho, convivían todo el tiempo, Tiny parecía hablarles, contarles su vida a ladridos.
Súbitamente nos dimos cuenta que Tiny no era tan Tiny, sus rasgos femeninos resaltaban, su mirada risueña, así que con el riesgo de ocasionarle un transtorno de personalidad lo rebautizamos como Tyna, si pues, era nena.
Yo no sabía como llamarle, ya me había acostumbrado a Tiny, así que seguí llamándola así y, como era de esperar, mi madre lamentaba que Tiny ahora fuese Tyna.
Los días eran soleados en la Villa Amapola, las noches eran crudas, en ningún momento podías sentirte cómodo con el ambiente y toda la culpa no es del sol o de la luna lunera, sucede que aquí no hay nada, eso es todo. Pero yo tenía algo, tenía a mi Rita, mi andina y dulce Rita, me la llevaba, cada vez que podía, al lago, nos bañábamos calatitos y cuando la tarde florecía comíamos los camotes ahumados que me cocinaba cada vez que nos secuestrábamos. Ah, en la Villa Amapola yo lo tenía todo.
Pero mi Rita me cambió por el hijo del presidente de la Villa, ¿Y yo dónde quedaba? Como nunca, después de eso la Villa Amapola me pareció más vacía y miserable.
Era como naufragar en el lago y nunca alcanzar la orilla, una orilla, una orilla…caminaba a casa, jodido.
“Hermanito, hermanito mira lo que le han hecho”, gritaba Luchín entre sollozos. Al mostrarme a Tiny o Tyna, la cara se me llenó de espanto, tenía la piernita izquierda destrozada, salió a la calle sin que nadie lo notara, inocente, un auto la atropelló, y el infeliz no reparó en quedarse y atenderla, continuó su trayecto, ni se inmutó mientras las perrita se retorcía de dolor en el suelo, la llevaron a casa, Carlucho dijo que cuando sea veterinario la curaría, ambos estaban inconsolables, y yo, ya me había olvidado de Rita.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Rafael Rey o el hombre intransigente.


El quisquilleo por escribir sobre este señor me vino de golpe después de la última reunión en el polémico grupo Contranatura (polémico por los candentes debates) , conformado por estudiantes de la Facultad de Derecho de la UNSA, el tema precisamente era sobre la sentencia del Tribunal Constitucional y la píldora del día siguiente; indagar en el tema objetivamente, a mi criterio, importaba dejar de lado prejuicios y posiciones dogmáticas como la fe o la iglesia. Error. En este tema la iglesia y su facción más conservadora e intolerante, hablamos del Opus Dei, ha tenido mucho que ver, lamentablemente.


Manosear este tema no es cosa difícil, no señor, hay muchas aristas para desarticular las ideas de Rafael Rey, así que no es necesario ser un perito en Teología o Chabacanería. El primer punto, el fundamental, es su militancia, nunca más secreta, al Opus Dei.


El Opus Dei, cuya penetración orgánica en la política es tan evidente como las tetas de Alan García, es una institución que empieza a diseminarse a inicios de los sesenta. Si en España obtuvieron el impulso del dictador-genocida Francisco Franco, en el Perú tuvieron lo propio con Fujimori, además del apoyo económico de los Romero y el nombramiento del padre de Rafael Rey como rector de la Universidad de Piura, de donde empezaron a diseminarse. Hoy la aparición de la figura del actual Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne y Rafael Rey demuestran lo esparcida que está esta logia secreta en el supuesto Estado Laico peruano.


La primigenia idea que tengo de Rafael Rey o el hombre intransigente es su denuncia de la dictadura fujimontesinista, cuán noble lo recuerdo; ahora doy con que esa era una estrategia para cambiar de barco, pues los vientos políticos variaban de dirección. Rafael Rey es un tránsfuga con "t" de traidor, ese señor no persigue convicciones, postula sus intereses, y hoy abandona a Lourdes Flores por el aprismo, bueno, lo peor de todo es que siendo Ministro de Defensa se pronuncia sobre temas que no le competen, por razón de especialidad, tan sencillo como eso, lo que sucede es que tiene intereses ¿Cuáles? Los del Opus Dei y Cipriani, hay que agregar una cosa él junto a Luis Solari se reunieron con miembros del Tribunal Constitucional antes que este órgano emitiera el polémico fallo respecto de la píldora del día siguiente. No hace falta saber más. Es obvio que se trató el tema. No se necesita saber el contenido de la reunión.


Solamente hace falta ver su cara bonachona cuando emite opiniones -impertinentes- al respecto, aplaude el fallo del Tribunal Constitucional y además precisa que la batalla final será prohibir la distribución privada del anticonceptivo. Draconiano. Espeluznante. El conflicto no pasa por tener al concebido contra el Estado, más bien va por el feminismo y la iglesia católica; va por la libertad y la represión. Para Rafael Rey las mujeres tienen la función primordial de concebir, de tutelar la familia. La mujer no puede decidir. La mujer no puede alternar un proyecto de vida. La mujer no tiene libertad. Felizmente están las ONGs Manuela Ramos, Flora Tristán, el Colegio Médico del Perú y otras instituciones quienes acudirán a la Corte Interamericana de Justicia. Felizmente la Ministra de la Mujer Nidia Vílchez cuestiona el fallo del Tribunal Constitucional.
La sentencia del Tribunal Constitucional es discriminatoria, es por ello que los cuestionamientos han sido demoledores, es triste que una institución de tal emvergadura se preste a patinadas político-teológicas. Pues a pesar de tener un origen político, en su actuar debe ser objetivo e imparcial, aunque esto forma parte de otro debate.
Recordemos siempre quién es Rafael Rey y a no votar por él.





jueves, 22 de octubre de 2009

CRÓNICA DE UNA HUELGAMBRE ANUNCIADA




Fue un miércoles a las tres de la tarde, una reunión convocada por el Tercio Estudiantil del Consejo de Facultad (CF) de Derecho. Esa reunión tenía una importancia singular: significaba el inicio de medidas radicales, el fin del diálogo y la diplomacia, que poco ayudaron para que nos hagan caso.



Era tarde de primavera, no éramos más de quince, la imprecisión es con dolo, pues me apena exponer el número exacto, real; pero la convicción por extirpar a los docentes plagiadores era absoluta, en este caso amigos, el absoluto existe.



En pocas palabras, la estrategia era esta: convocar a conferencia de prensa, denunciar públicamente los plagios y realizar una huelgambre en el corazón de la burocracia universitaria: el Rectorado.



Es así que el lunes diecinueve de octubre, a las diez de la mañana, seis estudiantes de la Facultad de Derecho de la UNSA nos adocenamos en el frontis del Rectorado, e iniciamos una huelgambre indefinida, para que el Consejo Universitario (CU), dirigido, en realidad monitoreado cual cometa de niño, por el Rector Valdemar Medina, extirpara definitivamente a cuatro postulantes del Concurso de Nombramiento Docente por haber presentado obras plagiadas al mencionado concurso; sus nombres no los señalo porque ya son harto conocidos.



Reconozco, que no lamento, no haber avisado a mi madre ni al doctor con quien trabajo, que me unía a esta hidalga causa. A esta lucha de jóvenes que parecían de otro mundo que mi mundo. Simplemente no quería dar cuenta a nadie, quería actuar.



Primer día. Armamos una disarmónica carpa, las arengas eran fulminantes, la convicción reitero, absoluta; además, estábamos comiditos pues. La prensa asediaba, lo cual era moralizador, la sociedad aplaudía, los turistas nos miraban como extraterrestres, pero hasta traductor teníamos en la huelgambre, incluso violinista. Pero, si por el día el sol menguó, el frío de noche se desgañitó con nosotros.



Segundo día. Precisamente cuando el CU iba sesionar; hubo cielo despejado y sol radiante; si dios existe, no apoyó la huelga. Ya éramos siete; mejor uno más que uno menos pensaba. Cuántas veces nos invitaron a reunirnos en privado con el Rector ¿Acaso cree que todo se vende y se compra? Y sus emisarios fueron desde personal de seguridad hasta Decanos de diversas Facultades. El mismo Rector vino a invitarnos. Lo dejamos esperando.
Cuando sesionó el CU invitaron a dos de nosotros a pasar, solamente para decirles en su cara, en masa los integrantes del CU que iban a discutir el tema, sí, pero con la condición de levantar la huelgambre. Seremos cojudos. ¡Si no hay solución, la huelga continúa!



Tercer día. En la huelga amanecimos diez compañeros. Y cada día, cada tripa que lloraba y arengaba, significaba para las autoridades universitarias escandalosas cifras de desprestigio institucional. Si nosotros no probábamos bocado, ellos recibían infusiones de presión social cada hora que corría; eran foco de los medios de prensa, de nuestras madres, nuestros compañeros, de la sociedad en su conjunto.



Mientras tanto sentimos que habíamos envejecido unos quince años; dolían los huesos por el frío, la piel curtida por el sol, las vísceras por el hambre, pero la convicción había aumentado proporcionalmente al hambre, y por cierto al olor; sobre todo cuando nos enteramos que el CU iba a sesionar extraordinariamente ese mismo día por la tarde y para tratar el tema. Están desesperados nos dijimos, y la convicción se encendió.



Llegado el momento de la sesión, esta vez tres compañeros ingresaron, y desde fuera no dejamos de arengar: ¡Zegarra, Rivera, fuera de la UNSA! ¡La juventud consciente, jamás será sirviente! ¡Si no hay solución, toma de locales! ¡Tres tres tres, tres días sin comer! ¡Fuera la corrupción! ¡Fuera los plagiadores! ¡Fuera la inmoralidad!… Para que nos escuchen y sepan que estábamos dispuestos a seguir y radicalizar nuestra medida, para regurgitar en sus enmohecidas conciencias. Sacamos gargantas de donde sea, éramos unos veinte, parecíamos trescientos. Si dios existe, nos miraba desde la inmensidad.



Los compañeros salieron. Habíamos triunfado.



Esta fue una huelgambre vallejiana, no sólo porque “fuimos pocos pero fuimos”; sino más bien, y con mayor razón porque “hay hermanos mucho por hacer”.


Luego fuimos a comer pollito.
..................................................Por: Joel Huillca Chipana........

jueves, 17 de septiembre de 2009

Cuando te miro, existo.


Cuando me da ganas de caminar alrededor de tus pensamientos me siento en una piedra, pero no en una piedra cualquiera, no señor; me siento en una piedra que me permita divagar por tus pensamientos. Y te toco la puerta, para que me dejes entrar en tus sueños, porque nunca dejas abierta esa puerta, entonces: no sé para quien transito estos caminos... qué espera al final de todo esto.


Yo sé que a veces a ti también te dan ganas, de explotar en cada minuto, no sé cómo, pero lo sé. Hay demasiado ruido, como para florecer en estas líneas. No hay como ir a Huambo, en un vehículo que te destroza la paciencia y la cabeza, entre el orégano y la naturaleza; no hay como ir a Huambo, se trata que no he viajado a otro lugar.



No tengo recuerdos de otros lados. pero están los libros y las películas, no fui a Huanta, pero el cabo Lituma me hizo un tour, no fui a Barcelona pero Maruja Torres inventó Mientras Vivimos, y bueno La Vida en Rosa me mostró cosas que no viviré jamás, aunque bien podría, claro, con algo de entusiasmo y suerte. Pero volvamos a ti.


Esto no es una alegoría de tu rechazo, bueno, sí lo es. Es la respuesta al no que vendrá, lentamente, como a cuenta gotas; con la sutileza que te caracteriza, ah mujer.


Este es el lugar donde puedo refugiarme, exponerme¿? Acaso tiene sentido volver a vivir, para morir así, tan derrepente. Si tan solo me toca volver al lugar de donde no debí salir, la adolescencia, de donde me sacaron a la fuerza, donde me enamoraron. La frase más chistosa de mi vida le pertenece a Nicanor Parra: "Si los maricones volaran, no se vería la luz del sol". Creo que tengo posibilidades contigo. Pero también tengo a la poesía. También tengo la poesía.



jueves, 11 de junio de 2009

“Benedetti se ha sembrado” Tabaré Vásquez. Presidente de la República Oriental del Uruguay.

Por: Joel Huillca Chipana


Te dieron ganas de cerrar
esos ojos bonachones.
pero parece que te has muerto,
esta suerte de ausencia da que pensar.
Si estas bien muerto (como dice Saramago)
por qué hablas al nadir,
y me suspiras al oído tus poemas, incluso imitando la voz de Joan Manuel Serrat.

Parece que te has muerto
y me escupes tus letras montevideanas.

Lárgate pues adonde quieras;
yo te tengo prisionero,
no pienso y menos tengo ansias
de existenciar, de existenciar
de dimitir de carcelero.
Benedetti, no me digas que te vas;
que te tengo ganas, eh?.

Parece que te has muerto,
parece nomás;
si estás bien vivito y coleando,
no como dice Eloy Jáuregui “y ahora (murió) Mario Benedetti con sus tripas tibias, tan joven de vejez y tan de Montevideo como de Lima”;
y yo que me hago el cojudo
citando tanto en un poema,
pero caray! me tiento a citarte
y voy sucumbiendo
es cierto Benedetti
debemos “vivir adrede”.